Albondigas en salsa javi recetas

Pasamos bastante tiempo en la cocina. Un tiempo que se asocia a historias familiares.

Un espacio de rutina, magia, besos, regaños. Todos estamos en la cocina, familia, amigos, facturas, sueños. Es como un teatro, en la cocina lloramos, reímos y nos enfadamos, hacemos una danza de movimientos medidos, de actividad intensa y desquiciada, seguida de instantes de pausa para el café.

Realizar Salsa de Tomate

  1. Esta salsa que te explicaré no es solo para esta receta, la puedes emplear para bastantes platos. Puede cocinarlo en enormes proporciones y almacenar las sobras en frascos y almacenar en el refrigerador.
  2. Abre la lata de tomates enteros pelados y quita el exceso de líquido (agua de tomate) puesto que en un caso así solo usaremos la pulpa. Puedes almacenar el agua en una jarra para otra receta futura o ponerla en una cazuela y dejar que reduzca a lo largo de 15 minutos para tener una pasta de tomate concentrada.
  3. Coloca en una cazuela unas 5 medidas de cuchara de aceite y mientras que se excita, pela los ajos y pícalos finamente. Agregamos a la olla los ajos fileteados, los sofreímos y en el momento en que comiencen a tomar color, agregamos los tomates y los partimos en el medio con una cuchara de madera.
  4. Déjalos cocinar hasta el momento en que se reduzcan a menos de la mitad de su tamaño, unos 30 minutos a fuego retardado. Si tienes prisa, puedes llevarlo a cabo a lo largo de 15-20 minutos a fuego medio-prominente, quitando regularmente a fin de que el tomate no se pegue a la olla (pero el gusto no va a ser exactamente el mismo).
  5. Añadir una cucharada chica de azúcar para achicar la acidez, una migaja de sal y pimienta negra recién molida. Si disfrutas el orégano, el tomillo o la albaca, puedes ajustar tu salsa. Sacamos todo bien, mezclando los sabores.
  6. Prueba y arregla con sal, si bien probablemente no sea preciso. Revuelve unos minutos, quita del fuego y acaba pasando la salsa por el chino. Esto lo va a hacer mucho más sutil, pero si disfrutas conseguir trozos de tomate (me agrada), omite este paso. Reservamos para integrar las albóndigas.
  1. La primera cosa que vamos a hacer es realizar las albóndigas a fin de que queden todas y cada una aproximadamente iguales. Sazone la carne molida, tanto el pollo como el pavo, en un tazón grande. Batir 2 huevos y agregarlos adjuntado con la nuez moscada. Las rebanadas de pan sin corteza, que hemos remojado antes a lo largo de unos minutos en leche fría. Y finalmente el ajo prensado o picado muy fino (menos la yema interior o tallo, para no reiterar).
  2. Combinamos todo bien con las manos hasta el momento en que se mezclen los elementos. Esta va a ser la base de nuestros futuros dumplings.
  3. Sin temor, empezamos a trabajar la masa, realizando bolas pequeñas (o enormes, según gusto) que entonces vamos a pasar por harina. Los dejamos en un plato aguardando la sartén.
  4. Sacudirlos un tanto para quitarles el exceso de harina y freírlos en aceite de oliva virgen plus muy ardiente. Unos tres minutos alcanzan y ahorramos.
  5. Pasar las albóndigas a la olla con la salsa de tomate recién lista. Calentar a fuego medio hasta el momento en que quede una salsa de tomate tenuemente densa (de la harina), unos diez minutos.
  6. Las dejamos descansar unos 5 minutos mientras que freímos las patatas en el corte que mucho más nos agrade.

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